La verdadera razón de la Mercantilización de la placenta
- Michell Valentina

- 18 abr 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 mar 2020
¿El consumo de placenta es garantía del éxito de un buen puerperio?
No, en lo absoluto. Es un aporte y un recurso pero no una receta mágica y menos la solución en cuanto a las complicaciones que se pueden dar durante la lactancia. Por ejemplo, he tenido casos de madres que consumen las cápsulas de placenta y tienen energías y leche, pero siguen teniendo dificultades en el amamantamiento de su bebé porque están atravesando problemas concretos por no tener la calidez o apoyo emocional de la pareja o el entorno.
Tomando en cuenta estas consideraciones, el presente artículo propone reflexionar sobre la mercantilización de la placenta. El consumo de productos de la placenta se está comenzando a volver cada vez más frecuente, generando una nueva tendencia de modas entre las famosas y el público. Tal es así que la misma se está convirtiendo en un producto más siendo que también cumple con los nuevos requisitos deseables del mercado: responde al criterio de “natural”, es personal y customizado, y como si esto fuera poco promete restituir la belleza de la mujer, ese bien tan preciado en la figura social de la mamá de postparto. La comercialización de la placenta se comienza a disfrazar del marketing publicitario, y como tal invisibiliza las verdaderas necesidades de las gestantes ¿Qué condiciones básicas necesitan las mamás en postparto para poder atravesar un buen puerperio?
La actual corriente de recuperación de las propiedades de la placenta forma parte del contexto político en la reivindicación de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Mas esta tendencia que reconquista la Medicina Placentaria corre el mismo riesgo de mercantilizarse como el parto. En otras palabras, si no pensamos la Medicina de la Placenta bajo la premisa que entiende al postparto y puerperio como el momento del establecimiento de la lactancia y el bienestar de la madres, estamos corriendo el riesgo de banalizarla y transformarla en un simple producto más del mercado.
La Medicina Placentaria es un regalo de la gestación para la mamá y el bebé. Pero su procesamiento, productos derivados e ingesta no garantizan de por sí la recomposición y el bienestar físico y espiritual de la mamá; como así tampoco asegura el establecimiento de la lactancia materna. Poder transitar un buen postparto no tiene que ver con el consumo de algún producto. La utilización de la Medicina Placentaria no consiste en ingerir capsulas mágicas, ni milagrosas: no adelgaza a la mamá, no la rejuvenece, ni la hace verse más bella a pesar de la privación del sueño.
La utilización de la Medicina Placentaria es una estrategia que debe ir de la mano junto con el apoyo articulado de la sociedad y de las personas que componen el entorno de la diada mamá-bebé. Porque para poder atravesar un puerperio en armonía y paz lo esencial es asegurar la tranquilidad de la madre. Esto se puede lograr si la mamá tiene el acompañamiento y apoyo adecuado. Es decir, más que depositar la confianza en la implementación de la Medicina Placentaria en tanto producto, primero, se deben asegurar que las condiciones del hogar que habita esa mamá sean óptimas. Se requiere de compañía, amor, cuidado, gestión de tareas domésticas, buena alimentación y la mayor cantidad de horas de sueño posible. En definitiva, se trata de apuntalar las nuevas paternidades co-responsables y activas; y se requiere por sobretodo, garantizar que las necesidades impostergables materiales y emocionales de la mamá estén cubiertas.
Una vez que estas condiciones estén dadas, tenemos la posibilidad de apoyarnos en la medicina y productos de la placenta. Porque las propiedades de la misma no operan desde la lógica de la medicina occidental ni del mercado capitalista. Sino como un complemento que puede reforzar el proceso del postparto. Luego entonces, podemos comprender a la Medicina Placentaria como un regalo del cuerpo para la gestante. Más no así como un fin material en sí mismo…
Gracias a Maria de los Ángeles Chero por la entrevista. Para contactar a María ver: Doulas en Perú.





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